Alberto Sadoc  .net
"De 1 a 8 van 9 números" - F y J
   
   

Fin de semana de senderismo
lunes, 13 de noviembre del 2006 a las 14:56:20
El sábado estuve de senderismo por la sierra de Béjar (Ávila), pueblo cercano a Barco de Ávila, que seguro que suena a más gente. Era algo que estaba más o menos pensado hacer, no precisamente para este finde, pero que por una cosa u otra nunca ocurría.

asdfEl viernes por la noche se cuajó toda la excursión, realizando llamadas y cambios de turnos de forma desesperada y quedando para salir del punto de partida sobre las 7 y cuarto. Eran las 22:00 hora local y viendo que tenía que levantarme a las 6:00 para poder llegar a tiempo al punto de encuentro me dispuse a partir presto para mi hogar. Llegué más o menos a la hora prevista, preparé todo lo necesario para sobrevivir en la montaña, alarmas activadas (las de los 2 teléfonos) y me fui a dormir. Ahí comenzó mi desgracia.

Tenía el hombro cargadísimo, problema que tengo pensado comentar esta semana a la doctora, y el cuello un poco también, con la consecuencia de no poder pillar el sueño hasta bien entrada la noche. Al final, tras dar muchas vueltas sobre cómo conquistar el mundo conseguí ese estado de inconsciencia que obtenemos por la noche. Estaba yo soñando apaciblemente que flotaba sobre una colchoneta en medio del mar, cuando empecé a sentir que la marejada cogía fuerza y me menaba cada vez con más ansia. De tal manera me movía que al final desperté, y encontré a mi madre, cual tormenta perfecta, haciendo intentos por despertarme moviéndome como si de un pudin se tratase, dándome tal susto que creo que di un bote en la cama. El motivo de su agradable despertar era que R me estaba llamando al teléfono de casa.

R, teléfono, casa, reloj, hora, despertador, ¡MIERDA!

asdfLa sucesión de ideas, frases, insultos y el montón de chorradas que se me vinieron a la mente fueron innumerables. Eran las 7:24 y los putos despertadores de los móviles no habían sonado. Desde aquí hago un llamamiento a Motorola para que revisen su software y modifiquen la parte del despertador, porque dos Motorola que tengo, y ninguno funciona como debería.

Quedé con la familia de R en la salida de Guadarrama de la carretera de La Coruña. Me tomé un café, hice la cama, cogí todos los elementos (que menos mal que preparé la noche antes) y salí para allá. A la altura de la carretera de Colmenar, en la M-40, me llamaron para decirme que la salida era la 42 y que ya dejaba allí el coche y me iba con ellos. Entre el empanamiento que llevaba y que esa indicación estaba incompleta, llegó el siguiente desliz del día.

Llegué a la salida 42, la cogí mirando bien la indicación (Guadarrama) y me encuentro con que la salida se dividía en 2, lo cuál en escasos 100 metros me hizo decidir entre entrar al pueblo, o entrar a la gasolinera. Creyendo que el sitio más adecuado para esperar a alguien es una gasolinera en el linde de la carretera, me decidí por ésta, cuando justo al entrar sonó de nuevo el teléfono. Sí, habéis acertado, tenía que entrar en el pueblo. Gran capón para los ingenieros de caminos, ya que si entras a la gasolinera no puedes volver a entrar al pueblo, tienes que volver a la autovía por narices, la cuál a partir de ahí para colmo es de pago. Resulta que antes esa salida no era así, y de hecho el otro coche de la compañía, el de los tíos de R, también se saltó la salida.

asdfEl segundo punto de encuentro fue fijado en "área de servicio de Villacastín" que en teoría se llega siguiendo la carretera. Allí estaba el tercer vehículo también esperando así que la cosa parece que pintaba fácil, pero yo no contaba con el segundo hachazo a la autovía que volvía a dividirla en dos, cosa que ocurría poco después de pasar el túnel de Guadarrama. Ávila y Segovia. Yo recordaba de cuando estuve con R en Segovia, pasar por Villacastín, así que entre que tenía pocos metros para decidir y que eso fue lo único capaz de procesar mi cerebro, escogí Segovia. Ya no recuerdo bien que sucedió después de pagar el peaje, ni qué carretera escogí, pero sé que pasé cerca de los Ángeles de San Rafael, pasé también por unos pueblos que vi cuando estuve viendo toda esa zona, hasta al lado de una iglesia medio derruida, pasando por una carretera de medio carril por sentido de la estrechez que tenía. A todo esto el teléfono sonaba de una manera casi intermitente, que ya no sabía si la vaca que oía era la de dentro del coche o la que veía a través de la ventanilla a menos de 40 metros. Mi objetivo era Villacastín, fuese como fuese, y sabía llegar hasta allí, pero ya no sabía bien dónde estaba, y el resto del grupo tampoco estaba muy seguro de dónde narices me encontraba yo, con lo que decían que diese la vuelta y volviese a la autovía, lo cuál iba en contra del sentido que estaba llevando, directo a Villacastín. Menos mal que al final no les hice caso y continué por el camino marcado por mi GPS natural, llegando al acceso a la autovía de nuevo justo nada más pasar el pueblo. Ellos ya habían tirado hacia Ávila (en donde se había fijado el tercer punto de encuentro) y ya les cogí, haciendo uso de casi la totalidad de los caballos del León, a los pocos kilómetros del pueblo segoviano.

Haciendo una parada para reponer fuerzas en otro pueblo, ya no recuerdo el nombre, quedó explicado todo lo sucedido (que no fue poco). Al final decidí llevarme el coche hasta Béjar, porque para dejarlo donde estábamos, que era al lado, pues ya me lo llevaba.

Paramos en Barco, a coger los elementos alimenticios del día y entre que nos preparamos y todo, al final salimos a andar a las 12:15 más o menos. La temperatura fue todo lo agradable que se podía esperar, de hecho estuve en manga corta todo el día, aunque ya sabéis que soy mazo de caluroso. El cielo estaba despejado, sin rastro de nubes, con lo que disfrutamos de un fabuloso Sol todo el día.

asdfTerminamos de andar sobre las 5 de la tarde, que quitando la hora de comer, fue una buena caminata, pasando al lado de vacas, mirando setas (con una pinta de hacerte ver el mundo bastante distorsionado), vadeando riachuelos y espantando mosquitos.

El resultado es una ampolla en el talón derecho, la cuál me está jodiendo bastante, pero que parece que va desapareciendo poco a poco, y sin ninguna agujeta. Se notan esas carreritas. No fui el único alcanzado por las balas del cansancio, ya que las caras que se veían después eran de auténtico desplomo.

Tengo ganas de repetirlo, pero habrá cosas que tener más en cuenta, como un refuerzo para las botas, que no me machaquen tanto el talón, y ¿quizás un GPS auténtico integrado?


Escrito por Alberto Sadoc el 13-11-2006 a las 14:56:20
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La entrada tiene 3 comentarios - Comentar
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Comentarios

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1. ( Anónimo ) dice:
lunes, 13 de noviembre del 2006 a las 21:46:41

Eres un pamplino
2. Alberto Sadoc dice:
lunes, 13 de noviembre del 2006 a las 22:36:30

Jajajaj, y lo dice el señor papanatas
3. Rebe dice:
lunes, 13 de noviembre del 2006 a las 23:00:30

A todos nos puede pasar, seguro que todos alguna vez nos hemos dormido por una causa u otra, hata el que dice que eres un pamplino.
4. (N)
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